Gastronomía
Los sabores que perduran en la memoria se dejan sentir en nuestras comidas, la hora del desayuno se torna un acontecimiento, rodeados de diversas variedades de colibríes alimentándose en nuestros comederos, la buena música y la tranquilidad que compartimos brinda un ingrediente adicional al disfrute de todos los sentidos, la cena a su vez, se convierte en un momento mágico, con antorchas y velas encendidas a lo largo de los caminos, donde el sonido del río y del viento nos arrullan envolviéndonos en un momento especial.
A continuación una pequeña descripción:
Desayunos.
Andino:
Ensalada de frutas,
pizca Andina,
arepas de trigo,
cuajada o queso,
crema de leche,
selección de mermeladas elaboradas en la finca,
bizcochos,
jugo de frutas,
café, te o chocolate.
Criollo:
Ensalada de frutas,
arepas espectaculares de maíz amarillo, cocido y molido aquí,
huevos al gusto,
caraotas,
carne mechada,
queso fresco,
crema de leche,
bizcochos,
jugo de frutas,
café, te o chocolate.
Premium:
Ensalada de frutas,
granola con leche o yogur,
panecillos recién horneados o croissants caseros,
queso fresco,
mantequilla,
selección de mermeladas elaboradas en la finca,
bizcochos,
jugo de frutas,
café, te o chocolate.
Para estadías prolongadas siempre variamos los menús, ofreciendo la tan necesaria variedad.
Cenas.
Siempre abrimos el apetito con un buen vino de mesa, luego comenzamos a servir un primer plato, que generalmente es una buena crema de vegetales frescos cultivados en la zona, de zanahoria, de remolacha, de ajo-porro, de hongos, de espárragos, de papas, sopa de guisantes, de coliflor, de repollo, de maíz amarillo.
Acompañada por un delicioso pan casero caliente, recién horneado y mantequilla.
Para el segundo plato tenemos una variedad que pasa por los distintos risottos, por los pasteles de hongos, de espárragos, de acelga y ricotta, por el fabuloso pasticho de pasta hecha en casa hasta distintas maneras de preparar el pollo y las carnes, siempre acompañadas de lechugas frescas cultivadas en nuestro propio huerto, tan frescas que resultan crocantes y con mucho sabor.
Finalizamos así con un postre, que siempre sera distinto, entre los que preparamos están: crostata de ruibarbo, de fresa o de mora con crema, pai de limón, bizcocho tres leches, quesillos, negro en camisa, isla flotantes, torta de coco con chocolate, brownie con almendras, torta de zanahoria y granola, torta de cambur.
Café o infusiones del jardín para prolongar el disfrute.
Y para los niños siempre existirá un menú adecuado y nutritivo.
La dedicación a nuestras comidas es tal que resulta imposible servir los almuerzos, existen alternativas para ello en la zona, con gusto podemos orientales.






